Diagnóstico inicial
Primero reviso el punto de partida. Qué informes usas hoy, quién los prepara y con qué retraso llegan. Este diagnóstico evita rediseñar algo que ya funciona y señala dónde la IA puede aportar valor sin romper tus controles. Documento los flujos actuales de datos, desde la descarga bancaria hasta el informe que ve dirección.
Diseño de integraciones
Después defino las conexiones necesarias. No todas las fuentes deben integrarse al principio. Priorizo las que impactan más en tu flujo de caja y en tus decisiones de tesorería. Cada integración queda descrita con su responsable, sus permisos y su mecanismo de revocación, para que el área de cumplimiento sepa qué está ocurriendo.
Reglas y modelos
Con los datos entrando de forma controlada, paso a configurar reglas de categorización y cálculo. Aquí combino modelos de IA con reglas explícitas acordadas contigo. Cada cambio se versiona. Así, si un indicador de flujo de caja se comporta de forma distinta un mes, puedes revisar si cambió la realidad del negocio o la lógica del sistema.
Paneles y adopción
Por último, acordamos cómo se presenta la información. Paneles para tesorería, vistas para riesgos y resúmenes para dirección. Cada vista se diseña para responder preguntas concretas, no para mostrar todo a la vez. El objetivo es que cada persona sepa qué mirar y cómo interpretar lo que ve, sin depender de explicaciones informales.